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Se necesitan más halagos que insultos

October 27th, 2009
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Recientemente encontré un post en el que se hace referencia a un estudio que ha mostrado qué para borrar un insulto es necesario expresar cinco halagos; se menciona lo perjudicial de los insultos en los hijos y la pareja.

El dato que aporta dicho estudio es muy importante pues pone de manifiesto la necesidad de que hagamos buen uso de nuestras palabras con nuestra familia y demás personas. Aunque puede ser que en algunos casos no solamente sean necesarios cinco halagos sino muchísimos más, debemos resaltar la importancia de que empecemos a expresar más halagos que insultos.

Ahora bien, hablando desde el punto de vista bíblico en el Cantar de los Cantares y en Proverbios vemos dos claros ejemplos del buen uso de las palabras.

Utilizando La Biblia de las Américas, en el Cantar de los Cantares, por ejemplo, econtramos los siguientes datos:

- La palabra “amado” aparece 34 veces
- La palabra “amada” aparece 9 veces
- La palabra “hermoso” aparece 1 vez
- La palabra “hermosa” aparece 13 veces

Estos datos muestran cómo para la mujer es más fácil amar y expresar su amor, y cómo para el hombre es más fácil halagar respecto a la belleza de la mujer. Hay que tomar en cuenta que algunas palabras las expresan las doncellas, pero la mayoría son expresadas por el esposo o la esposa.

Luego en Proverbios encontramos 23 veces la expresión “hijo mío” también cómo evidencia de la necesidad de que los padres puedan expresar y expresar bien su amor hacia sus hijos.

Acá les dejo un extracto del post citado:

“Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto”

Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.

¿Cómo podemos aplicar en la vida cotidiana los resultados de este hallazgo experimental? ¿Cómo podemos coadyuvar a que la ciencia penetre en la cultura popular? Es evidente que los experimentos efectuados sobre los méritos relativos del cumplido y de la anatema del contrario pueden ayudar a mejorar la vida en común de la pareja. O, simplemente, a sacar las conclusiones pertinentes que pongan fin a la ansiedad generada en el contexto de esa convivencia.

La primera conclusión que se desprende de los experimentos sobre los efectos de la contrariedad provocada por el discurso agresivo se aplica a la pareja y a todas las demás situaciones que puedan contemplarse como la vida en sociedad o la política. Antes de decirle a alguien: “Te equivocas de cabo a rabo, como siempre”, habría que pensárselo dos veces.

El efecto de la palabra desabrida es más perverso que la propia sucesión de hechos. El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. Es muy fácil constatar con los niños de tres o cuatro años los efectos indelebles de aprehender una palabra por escrito, de captar su significado plasmado mediante letras. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo –de un chimpancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está a punto de pisar un anciano–, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir “perverso” le quedará grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo imaginable. No me pregunten por qué.

Lo que estamos descubriendo –ahora que científicos como el psicólogo Richard Wiseman se adentran en ello– es lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera determinada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: “¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.

Que conste que los mismos experimentos están haciendo aflorar una sospecha centenaria. No sirve de nada mentir y buscar maneras alambicadas de hacer creer al otro que compartimos su criterio, estando a años luz de hacerlo. Cuando los consultores de parejas problemáticas o en vilo aconsejan mayor recato, fórmulas envolventes que disfracen la situación real o sobreentendimientos subliminales, no consiguen engañar a nadie.

Fuente: eduardPunset.es

familia, hijos, matrimonio

Libros, películas, música, modas, sectas y los hijos adolescentes

October 8th, 2009
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Como parte del proceso de investigación previo a grabar la serie de podcast que he titulado “El panteón masónico” de masNobles.net, he debido leer información que poco a poco me ha ido mostrando el origen y tendencia actual de varias sectas pseudo-cristianas que aún nos son contemporáneas.

La intención de grabar la serie de podcast fue el sorprendente descubrimiento que hice cuando leí el libro de investigación titulado “Los masones” por Cesar Vidal -a mi criterio, un libro de texto para quien quiera investigar acerca de los efectos perniciosos de la masonería en el mundo actual-; en el que se muestra que las sectas más grandes del mundo han sido creadas y/o moldeadas por los masones.

Para la primera grabación me he limitado a investigar acerca de los mormones y en ese proceso he descubierto un documento en protestanteDigital.com que habla acerca de la película titulada “Crepúsculo” que gira alrededor de vampiros, pero que se basa en la filosofía y doctrina mormona y especialmente en el libro del mormón.

Ahora bien, acá es donde quiero llamar la atención en cuanto al título de este post, pues es interesante ver ese tipo de filosofía vampirezca expresada en libros, películas, música y modas son un fuerte atractivo para la buena parte de la juventud de hoy en día, y de manera especial para los adolescentes que, generalmente, les llama la atención ir en contra de lo normal.

Por ello queridos hermanos, es de vital importancia que evaluemos qué tipo de información estamos permitiendo que informe y/o forme a nuestros hijos para que nadie repentinamente sea sorprendido en el actuar, proceder y creer de sus hijos.

El artículo fue tomado de protestangeDigital.com

Crepúsculo: vampiros y mormones

Crepúsculo es la historia de una adolescente, Bella Swan, que se muda a una nueva ciudad y se enamora de un vampiro “vegetariano”, que bebe la sangre de pumas y otras presas animales, en vez de seres humanos, porque “no quiere ser un monstruo”. Estos chupasangres no son las criaturas a las que estamos acostumbrados en otras historias de terror. No tienen colmillos. Andan a plena luz, de día, aunque no duermen (o sea como la mayor parte de los adolescentes hoy en día). Van al instituto, lucen un cuerpo perfecto. Y su imagen si que se refleja en el espejo…

El vampiro, Edward Cullen, no sabe si está más atraído por Bella o por su sangre. Ella tiene un olor especial, que le hace querer devorarla, pero como está enamorado de ella, intenta ejercer el autocontrol. Ella quiere tocarle, pero él al principio no le deja siquiera acercarse, para que no descubra su fría piel de vampiro y poder así resistir la tentación. Como cualquier joven mormón, soporta una gran tensión sexual, pero intenta mantener la pureza, para poder ser recomendado en el Templo. Esta es una historia que exalta la castidad. Se evita el sexo, para poder disfrutar de un amor tan eterno como el del “matrimonio celestial”…

CULTO A LA FAMILIA
Quien piensa que nadie se preocupa por la familia como católicos o evangélicos, es que no conoce el mormonismo. No hay creencia religiosa tan centrada en la familia como la propia doctrina mormona. Para los cristianos, la familia es muy importante para comunicar la fe; pero para los mormones es clave para la vida eterna. El proceso de deificación que en realidad supone el mormonismo, se centra en rituales y prácticas, que tienen el matrimonio como elemento central. Para Bella, el camino a la inmortalidad pasa por el matrimonio, pero sobre todo por la procreación, que alcanza en el cuarto libro y presenta el Libro del Mormón como la única forma de vivir para siempre.

¿Por qué utiliza entonces una historia de vampiros? La razón es evidente. “Si los vampiros gustan tanto”, dice el editor de la serie en España (Alfaguara Infantil), es “porque en el fondo todos queremos ser como ellos, y no morir nunca”. ¿Son entonces los vampiros mormones? No exactamente. La familia Cullen está en un plano superior de existencia, comparados con otros vampiros. En el libro segundo y tercero, Bella se pregunta incluso si Edward no puede ascender todavía más, cuando muera, a causa de su bondad. Meyer contrasta a los iluminados Cullen con los “comedores de carne”, que todavía se alimentan de seres humanos y siguen sus instintos más básicos. Esta familia parece vivir la “progresión eterna” de los mormones.

La familia no es sólo el factor humanizador, que los distingue de otros vampiros, sino también de los seres humanos. La madre de Bella está separada, pero ha encontrado ahora un novio, que hace que ella se vaya con su padre a este pequeño pueblo del estado de Washington. A ella no sólo le atrae Edward, sino también su familia, que es todo un modelo de convivencia. Es una familia extraña, porque en los tres primeros libros parece que los vampiros no pueden procrear (ya que están muertos), pero en el cuarto tienen hijos al morder niños. Al casarse Bella y Edward, conciben una criatura, que al nacer pone a su madre al borde de la muerte. Edward la salva convirtiéndola en vampiro, como si fuera el “sello del matrimonio celestial”, que permite que se puedan convertir en una familia eterna.

EL MORMONISMO HOY
El mormonismo nace como otras “nuevas religiones americanas” en el ambiente milenarista del siglo XIX. La evolución que estos grupos han tenido desde su origen es un amplío campo de estudio en las universidades americanas. Los mormones, los Testigos de Jehová, la Ciencia Cristiana y los adventistas, tienen muchos elementos en común. Todos ellos tienen una historia aparte de las ramas tradicionales del protestantismo, que nada tiene que ver con los movimientos evangélicos que había entonces, por mucho interés que tuvieran en la profecía. No hay duda que estas religiones eran sectas, en el sentido tradicional del término. La realidad hoy es sin embargo muy distinta.

Estas religiones ya no son sectas, en el sentido sociológico del término. Son movimientos que han evolucionado, hasta adquirir una respetabilidad de la que carecen todavía las sectas que nacen en el siglo XX. Aunque su doctrina en muchos sentidos no haya cambiado, una cosa son sus ideas y otra la práctica. Algunos de ellos se han ido acercando al protestantismo, como los adventistas. Otros están todavía en un proceso de transición, como los Testigos de Jehová, desde su enfoque tradicional apocalíptico, a una visión más moralista, que suele caracterizar a todos estos grupos religiosos. Los mormones suelen ser bastantes menos agresivos que los Testigos. Y últimamente tienen una gran presencia en la sociedad norteamericana.

Si hombres como Henry Paulson, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, han dado a conocer la Ciencia Cristiana en los más altos ámbitos del poder norteamericano, un político republicano mormón como el anterior gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, ha recibido por primera vez apoyo para su candidatura a la presidencia de muchos cristianos, por su imagen limpia de apoyo a la familia. En cierto sentido se puede decir que ha habido un auténtico resurgir de la cultura mormona.

Un escritor como Orson Scott Card es ya todo un clásico de la literatura de ciencia-ficción. Libros como su serie de Alvin son incomprensibles sin conocer el Libro del Mormón. La música de uno de los más prestigiosos grupos independientes, Low, basa su espiritualidad en el mormonismo del matrimonio que lo dirige. Directores de cine mormones como Ryan Little, han hecho que películas como la premiada Saints and Soldiers sean distribuidas por compañías tan importantes como Paramount, ofreciendo una clara perspectiva de su fe. La cultura mormona es tan amplía, que va desde las historias de vampiros de Meyer a ciertas tendencias de moda, que llegan incluso a crear un cierto tipo de erotismo basado en la tensión sexual. Este tipo de legalismo suele producir además una doble moral, que hace que un estado mormón como Utah sea uno de los mayores consumidores de pornografía que hay en Estados Unidos.

AMOR ETERNO
Aunque los mormones siguen siendo conocidos por su poligamia original, la realidad es que la mayor parte de los mormones hoy, ya no la practican. Después de Joseph Smith, ha habido muchas divisiones. Hay diecisiete denominaciones que se consideran hoy mormonas, pero sólo cuatro son polígamas y otra es sólo para homosexuales. La mayoritaria cuenta con unos trece millones. Mientras que todas las demás juntas, no llegan al millón de miembros. El ideal de los mormones hoy es claramente monógamo, aunque no piensan que sus antepasados estuvieran equivocados.

Bella y Edward tienen un tipo de amor romántico poderoso, apasionado y perfecto. Están dispuestos a sacrificar cualquier cosa, por el bien del otro. El mayor conflicto no es si Bella debe, o no, convertirse en vampiro. Ella quiere pasar la eternidad con Edward, pero él no quiere que pierda su humanidad. Es un amor sacrificado, pero no libre de tentaciones. El libro gira en torno a este tema, mientras que la película se centra más en la atracción sexual. Su directora, curiosamente viene del cine independiente, Catherine Hardwick, que se enfrentó en Natividad al desafío de integrar lo sobrenatural en el mundo natural. Su cinta es un producto para adictos a la serie. Los demás la encontrarán cursi y ridícula. Sobre todo el espectador adulto, que no ha leído los libros, se encontrará perplejo, como en otras sagas fantásticas, ante una historia que le resulta absurda. Puesto que es sólo comprensible para adolescentes iniciados.

Crianza, hijos