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Archive for January, 2010

Educación y formación de los hijos

January 26th, 2010
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Desde hace un buen tiempo me ha llamado la atencion cómo los medios de comunicación están “educando” e incluso formando el carácter a las sociedades. Un claro ejemplo de ello se ve en las palabras y expreciones que la gente utiliza; por ejemplo, por acá en Guate-linda cada vez más las personas hacen uso de palabras, expresiones y modismos de nuestro vecino pais del norte, México, y se debe a que mucha de la programación de TV es de contenido de ese país*, lo mismo ocurre con la música de las radios. Podríamos hablar de modas, cortes de cabello, comportamientos y más aspectos que son adquiridos en base a la “educación” adquirida desde la TV, el cine, internét, revistas y otros medios.

Pero como este es un blog familiar, quiero trasladar ese concepto hacia el hogar; porque dependiendo de la cantidad de tiempo, la calidad de contenido e incluso a las horas que se dejen a los hijos ver TV, hacer uso de internét, ir al cine, etc.; de esa misma forma su carácter irá siendo formado o, en el mal menor de los casos, influenciado. Por ello es necesario que, como padres de familia, nos preguntemos ¿Quién está educando a nuestros hijos?, ¿Cuál es la información y los criterios que le están dando forma al carácter de nuestros hijos?

Vemos pues lo sorprendente o terribles que pueden ser los resultados de que no sean los padres de familia que, en base a la Biblia, eduquen a sus hijos, sino los medios de comunicación. Les dejo un extracto de una noticia que tomé de BBCMundo.com que hace referencia a un estudio realizado en EEUU:

Hispanos “pegados” a la pantalla

Los adolescentes hispanos y negros son quienes más usan medios en Estados Unidos, según un informe elaborado por la Kaiser Family Foundation de California.

El estudio afirma que estos dos grupos ocupan diariamente 4 horas y media más que los chicos blancos los distintos medios, televisión, videojuegos, computadoras, internet y celulares.

En total, los adolescentes hispanos pasan 13 horas de su día usando los medios, comparado con 12:59 horas de los negros y 8:36 horas de los blancos, una diferencia entre hispanos y blancos que se ha doblado en los últimos cinco años.

Destaca la TV que ven los hispanos cinco horas más al día que los blancos.

Uso generalizado
El estudio concluye que el uso de medios entre todos los adolescentes estadounidenses se ha disparado desde 2004, debido sobre todo al aumento de la cantidad y calidad de contenido a través de celulares.

Los chicos entre 8 y 18 años dedican una media de 7 horas y 38 minutos en entretenimiento a través de medios, comparado con 6:21 horas hace cinco años.

Si a eso se suma que son capaces de usar múltiples aparatos al mismo tiempo, los adolescentes pasan 10:45 horas cada día en medios.

Por ello, la vicepresidenta de la fundación, Victoria Rideout, afirma que “ahora es más importante que nunca que los investigadores, reguladores y padres estén encima del impacto que los medios tienen en las vidas de los jóvenes”.

Mayor uso, peores notas:
Los adolescentes que más tiempo dedican a la pantalla les va peor en los estudios, aunque el informe dice que no puede asegurarse que exista una relación causa-efecto. Alrededor de la mitad de los jóvenes que más usan los medios (47%) dicen que sus notas son regulares o mediocres, comparado con un cuarto (23%) de los usuarios “light” de medios que dicen lo mismo.

Revolución de los celulares:
Los chicos ahora usan más los celulares para escuchar música, jugar y ver televisión (49 minutos diarios) que para hablar (33 minutos). A esto se suma que dos tercios son propietarios de celulares comparado con un 39% hace cinco años.

Padres influyentes:
Sólo tres de 10 chicos dicen que tienen reglas sobre cuánto tiempo pueden ver TV y usar videojuegos. Pero cuando los padres sí establecen límites, los chicos usan casi tres horas menos diarias los medios, o sea que hacen otras cosas.

* Lamentablemente el contenido de los programas de TV generalmente está lleno de expersiones en doble sentido, énfasis en el desorden sexual y contenido basura como Telenovelas.

Crianza, hijos

Jesús y la familia

January 19th, 2010
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A través de la historia hemos sabido de millones de personas alrededor del mundo que le han abierto la puerta de su corazón a Jesucristo, lo que ha cambiado sus vidas, transformándolos en nuevas personas que dejaron en el pasado la vida de esclavitud al pecado (Ap. 1:5); sin embargo, también se sabe que muchas de esas personas no experimentan el mismo grado de transformación en su hogar1 porque siguen padeciendo de los mismos problemas y adversidades que antes de conocer al Señor.

Dios quiere que alcancemos la transformación en todos los aspectos de nuestra vida incluyendo nuestra familia pues está escrito: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado “en todas las cosas”, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Jn. 1:2).

En el Nuevo Testamento encontramos los ejemplos de varias familias que le abrieron la puerta de su casa a Jesús, lo que marcó el inició de una gran bendición para ellos. Por lo anterior hermanos, así como le abrimos nuestra vida y corazón al Señor Jesús para ser salvos, es necesario que también le abramos la puerta de nuestra casa y le invitemos a que entre en ella para que la transformación que hemos experimentado también alcance a nuestra familia.

Puedes descargar el libro completo en www.peniel.info/estudios/JesusYLaFamilia.pdf

Crianza, Padres, familia, hijos, matrimonio

La pubertad adelantada

January 12th, 2010
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Les dejo una noticia interesante tomada de elPeriodico.com relacionada con la pubertad de las niñas:

Cuando una niña de 8 años y medio comprueba que el espacio donde se sitúan sus pechos se empieza a abultar, y ve que emergen más unos pequeños pezones, suele sentir temor, una especie de miedo a ser descubierta por sus padres, sus hermanos y, sobre todo, sus compañeros de clase. A ninguna niña de esa edad le gusta tener un cuerpo distinto al de sus amigas, y aún menos, que cambie sin que lo haga el del resto de chicas de su grupo más próximo.

A Raquel, vecina de Sabadell (Vallès Occidental), con 9 años recién cumplidos, no le gustó descubrir hace seis meses que le crecían los senos. Menos aún le gustó a su madre, quien la llevó a un pediatra que, como ocurre con cierta frecuencia según otros especialistas, quitó importancia al asunto. Cuatro meses después de ese hallazgo, a Raquel le vino la menstruación, y esa transformación radical de sus hormonas detuvo su desarrollo óseo. Dejó de crecer. Esa es la principal consecuencia de no detener a tiempo una pubertad adelantada. Es lo que está ocurriendo a un creciente número de pequeñas de 8 e incluso 7 años, cuyos padres piden ayuda médica.

Al cuadro clínico se le denomina pubertad adelantada –para distinguirla de la pubertad precoz, una enfermedad minoritaria y estable– y se caracteriza por los cambios mamarios citados a los que, en pocos meses, suceden la primera menstruación y, tras ella, la reformación completa del cuerpo, con el aumento redondeado de la grasa de las caderas y la aparición de vello en las axilas y el pubis como principales signos visibles.

CENTÍMETROS MENOS
La revolución hormonal que supone la llegada de la menstruación detiene el desarrollo del esqueleto. Las niñas pierden los seis o siete centímetros de altura que su constitución genética les hubiera permitido ganar. «Si su talla prevista ya era baja, la altura que alcanzan es preocupantemente baja», explica Lourdes Ibáñez, endocrinóloga del Hospital de Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat, una de las máximas especialistas europeas en pubertad adelantada.

Se trata de un fenónemo fisiológico nuevo que en pocos años ha duplicado las cifras de afectadas. «Hace seis o siete años, no veíamos niñas con pubertad adelantada, no existía el problema –asegura la doctora Ibáñez–. Ahora, aquí, atendemos a 15 o 20 cada mes, y van en aumento».

Por más que su cuerpo evolucione a una velocidad insólita, la maduración psíquica de esas niñas no se acelera, y es frecuente que haya un conflicto interno. A los 8 años, ni desean, ni esperan, ni necesitan pensar en asuntos de mujeres, cambios que un par de años más tarde encajarían con normalidad al observar que les ocurre lo mismo a la mayoría de sus amigas. «Mi hija se ha vuelto retraída desde que le creció el pecho. Le da miedo explicarlo a sus compañeras, como si fuera culpable», explica la madre de Raquel.

Aunque a muchas niñas les gusta calzarse los zapatos de tacón de sus madres, descubrir en su cuerpo signos físicos propios de las mujeres adultas las incomoda, explica la doctora Ibáñez.

«Son aún muy niñas y sienten mucha vergüenza al pensar en el aspecto que va adquiriendo su cuerpo –prosigue–. Muchas veces, evitan mostrarlo ante sus amigas. No se desnudan en el gimnasio de la escuela… es un problema para ellas». Otras se compran ropa muy holgada y se despiden de las muñecas.

POCOS NIÑOS
Esta avance de la pubertad afecta a entre 10 y 20 niñas por cada niño. El adelanto de los signos masculinos, en cualquier caso, es menos perceptible: consiste en un moderado aumento de los testículos del pequeño, un detalle que, según los médicos, suele pasar desapercibido por sus compañeros. Las repercusiones físicas, psíquicas y sociales de quienes lo sufren también son menores.

LAS CAUSAS
La causa de este fenómeno es múltiple, aunque coincide que la mayoría de niñas y niños con pubertad adelantada nacieron con muy bajo peso, un factor que más tarde condiciona su desarrollo hormonal y determina su tendencia a acumular grasa, explican los médicos. Los factores que inciden en la obesidad –en especial la excesiva secreción de insulina– aceleran la producción de las hormonas sexuales que causan el avance de la pubertad. También interviene en esta anomalía la mayor presencia de hormonas animales en los alimentos e incluso la composición de algunos cosméticos elaborados con placenta de mamíferos. «Se atribuye a un cúmulo de coincidencias, personales y medioambientales, difíciles de concretar por completo aún», resume la endocrinóloga.

Los desarreglos que origina la pubertad adelantada explican que, aunque no se la considere una enfermedad (es un síndrome que aún está poco estudiado), los endocrinólogos intenten detener el proceso con fármacos que modulan la acción de la insulina en la sangre, de forma que se frene la secreción ovárica de las hormonas sexuales. El objetivo es que la niña complete su crecimiento y que evite la excesiva presencia de estrógenos en la sangre. Evitando los factores que conducen a una pubertad adelantada se puede frenar, además, la diabetes que suele acompañar a la obesidad infantil.

hijos