La mujer sabia
La Biblia enseña que una de las características que distingue a la mujer cristiana de las que no lo son, es la sabiduría. Dicha sabiduría la utiliza en su forma de pensar, hablar y vivir. La Biblia nos muestra varios ejemplos de mujeres que haciendo uso de su sabiduría realizaron grandes obras.
ES PACÍFICA Y FIEL
Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él. [...] Yo soy de las pacíficas[1] y fieles [2] de Israel; pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?. (2 Samuel 20:16-19)
La mujer sabia se caracteriza porque no anda en murmuraciones, peleas o riñas con las demás personas, sino que busca estar en paz con todos, es amistosa; corrige los daños, agravios u ofensas que hace; paga lo que debe y termina las buenas cosas que inicia (He. 12:14; Mt. 5:9).
Esta mujer, a pesar de las tentaciones y la vanidad de la vida, es fiel a Dios y permanece firme a los principios bíblicos; también, sí está unida en matrimonio, es fiel a su esposo y luego a sus hijos; posteriormente como hija, es fiel a sus padres y a hermanos. El orden en que lo describimos es importante.
Esta mujer, a pesar de las pruebas y adversidades, cree y confía en Dios, sabe que siempre está con ella y espera sus promesas (Mt. 28:20); busca y se rinde ante la presencia del Señor; procura mantener sus pensamientos limpios y mantenerse moralmente genuina (Fil. 5:8).
EDIFICA SU CASA
La mujer sabia edifica[3] su casa; Mas la necia con sus manos la derriba. (Proverbios 14:1)
La mujer sabia busca a Dios porque sabe que lo necesita para poder edificar su casa; además lo fortifica poniendo por obra la Palabra, para que su esfuerzo no sea en vano y para que cuando lleguen las adversidades, lluvias, ríos y vientos permanezca firme (Sal. 127:1; Mt. 7:26-27).
Esta mujer ama, atiende, se dedica y se sujeta a su esposo; ama, gobierna bien e instruye a sus hijos en el camino del Señor; es cuidadosa y dedicada a su casa; es hacendosa y no es ociosa, ni anda de casa en casa, no es chismosa, ni entremetida, ni habla lo que no debe (Tit. 2:3-5; Pr. 22:6; 1 Ti. 5:13-14).
SIRVE CON SUS MANOS EN LA OBRA DE DIOS
Además todas las mujeres sabias [4] de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino. Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra. (Éxodo 35:25-26)
La mujer sabia se caracteriza porque, además de cumplir con sus actividades personales, familiares y laborales, también está comprometida en el servicio al Señor.
Este tipo de cristiana realiza su servicio al Señor con gozo y alegría; es decir que no lo hace renegando, murmurando, ni por obligación, ni a la fuerza (Dt. 28:47; Sal. 100:2). También realiza su servicio con temor de Dios; es decir que se consagra al Señor y no anda en pecado (Sal. 2:11).
Dios honra, bendice y recompensa a la mujer que le sirve con gozo, alegría y temor (He. 6:10).
[1] Strong H7999 שָׁלַם shalám; ser, estar seguro; por implicación ser amistoso: Dar el pago, devolver, hacer enmiendas, pacífico, pagar el daño, hacer paz, próspero, recompensar, resarcir, restituir, retribuir, terminar y tributar.
[2] Strong H539 אָמַן amán; criar como padre o enfermero; fig. rendirse (o ser) firme o fiel, confiar o cree, permanecer o estar quieto; moralmente ser genuino o certero: Ayo, confiar, creer, criar, cumplir, dar, estable, fiel, firme, lealtad, nodriza, seguro y verdad.
[3] Strong H1129 בָּנָה baná raíz primaria; construir (lit. y figurativamente): Albañil, poner cimientos, construir, fortificar, tener hijo, labrar, levantar, maestro, prosperar, reedificar, reparar, restablecer, restaurar.
[4] Strong H2450 חָכָם kjácám de H2449; sabio,(por ejemplo inteligente, diestro o ingenioso): Astuto, avisado, excelente, experto, hábil, maestro, perito, prudente, saber y sabio.
Fuente: EbenezerVillaNueva.org
A través de la historia hemos sabido de millones de personas alrededor del mundo que le han abierto la puerta de su corazón a Jesucristo, lo que ha cambiado sus vidas, transformándolos en nuevas personas que dejaron en el pasado la vida de esclavitud al pecado (Ap. 1:5); sin embargo, también se sabe que muchas de esas personas no experimentan el mismo grado de transformación en su hogar1 porque siguen padeciendo de los mismos problemas y adversidades que antes de conocer al Señor.
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